Scream 2


¿No sabes que la historia siempre se repite?


¿Quién dijo que segundas partes nunca fueron buenas? Que venga, que le golpeo con mi DVD de Scream 2 en la cabeza hasta llenar el suelo de su líquido cerebroespinal.


Innegable es que una secuela estrenada en menos de un año con respecto a la primera parte, ya de entrada no pinta bien. O, como mucho, es una señal inequívoca de que se trata de un sacacuartos como la copa de un pene. Y ésta no es la excepción. Pero el sacacuartos puedes hacerlo bien o puedes hacerlo mal. Y con Kevin Williamson al guión y Wes Craven en la dirección de nuevo, muy pero que muy en horas bajas tenían que estar para no darnos, como mínimo, una secuela digna.


Vamos a ser claros y a empezar por lo chungo: ni la identidad del asesino ni el dilatado clímax final tienen tanta fuerza como en la primera parte. Y por desgracia los momentos bochornosos aumentan con respecto a la original —sin parecer tan paródicos o intencionales como en aquélla—. Teniendo todo esto bastante asumido, vayamos a por los puntos positivos, que no son pocos.


¿Scream parodiaba los clichés de las películas de terror? Scream 2 parodiará los de las secuelas. ¿Los personajes secundarios se robaron la función en la primera entrega? Aquí pasan a ser directamente protagonistas. ¿El opening fue lo más recordado de la original? El opening de la secuela es un homenaje autorreferencial tenso, divertido y sangriento. ¿Guiños para el fan? Para dar y tomar. Cualquier nerd se va a matar a pajazas viéndola. ¿Humor negro? Aún más. ¿Violencia? También.



Sí, es Jada Pinkett-Smith.

Para el recuerdo quedarán escenas tan terroríficas como la de la persecución a Gale y Dewey, el muy acertado diálogo sobre las secuelas del principio de la película sólo una secuela de Scream tendría cojones suficientes como para decir, nada más empezar la película, que las segundas partes son una mierda, el ejercicio de metaficción que propone la creación de Stab (Puñalada), la película ficticia (¡dirigida por Robert Rodriguez!) que recrea los acontecimientos de la primera parte, que tanto alimentará la mitología de la saga y tan crucial será de cara a la trama de las dos películas siguientes.

En definitiva, Scream 2 podría haber sido un auténtico desastre al haber sido producida en tan poco tiempo y con el mero afán de recaudar millones, pero nada más lejos de la realidad. Kevin Williamson y Wes Craven saben lo que hacen. Y disfrutan como enanos haciéndolo. Esta secuela expande la mitología de la saga, enriquece a los personajes secundarios, es consecuente consigo misma y satiriza, con bastante acierto y un exquisito sentido del humor negruno, los tópicos de las secuelas.


¿Que se ha perdido el efecto sorpresa? Por supuesto. ¿Que la revelación final es un poco patillera? Pues también. ¿Que hay un par o tres de escenas que se podrían haber ahorrado? No cabe duda.  ¿Que aun así sigue siendo no sólo una secuela digna sino una de las mejores comedias de terror que ha parido el cine? Pues sí.


Sí, sí, y sí.


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