BoJack Horseman [T2]


What are you doing here?

Ya me vais a perdonar que haga esto, pero pese a que podría haber escrito mi crítica de la segunda temporada de esta serie en el mismo post que en el de la primera, soy una persona cuyo trastorno obsesivo-compulsivo le obliga a tenerlo todo completamente ordenado y con su nota individual. Os pido disculpas de antemano, pero de todos modos, esta temporada es tan tremenda que merecía ser comentada aparte.

BoJack está viviendo una segunda época dorada: su libro se ha convertido en un auténtico best-seller gracias al cual la gente vuelve a tomarlo en serio, ha conseguido el papel protagonista en la película de sus sueños y, por si fuera poco, se ha echado novia. Entonces, ¿por qué sigue sintiéndose tan vacío?

Después de la agradable sorpresa que supuso para mí la primera tanda de episodios de BoJack Horseman, la espera para ver cómo continuaban las desventuras pochas de nuestro equino favorito se me hizo realmente interminable. Netflix nos obsequió con un simpático especial navideño fuera de continuidad para calmar el mono, pero el plato fuerte vino con los 12 nuevos capítulos que forman esta segunda temporada que se estrenó el verano pasado. Había ganas, pero también había miedo. ¿Iban a estar a la altura de las circunstancias? No pude ser más feliz en cuanto comprobé que no sólo lo estuvieron, sino que además superaron por completo mis expectativas.


Lo primero que llama la atención es cómo esta segunda temporada consigue ser, a la vez, mucho más divertida y mucho más pocha que la primera. ¿Cómo lo han hecho? Pues, como sólo las mejores lo saben hacer: corriendo riesgos, muchísimos riesgos.





 La historia de mi vida


El primero de todos ha sido apostar por una estructura algo distinta y proponer una historia un poco menos BoJack-céntrica, dándole así mucha más cancha a los secundarios. Es así como personajes tan aparentemente odiosos como Mr. Peanutbutter (Paul F. Tompkins) de repente se vuelven tridimensionales y les cogemos cariño. También sufriremos el lado más depresivo y oscuro de Diane (Alison Brie), nos reiremos con las disparatadas aventuras de Todd (Aaron Paul) y apoyaremos a Princess Carolyn (Amy Sedaris) en su cruzada personal y profesional.

No nos podemos olvidar de la bienvenidísima incorporación de Wanda (Lisa Kudrow), una directiva de televisión que acaba de despertar de un coma de 30 años e, inexplicablemente, no se siente como un búho pez fuera del agua en su trabajo. Mala hostia la de los guionistas, desde luego.

Sorprende también el aumento de estrellas invitadas dispuestas a protagonizar alguno de los momentazos más descacharrantes de la temporada. Imposible no desencajar la mandíbula con los cameos de Daniel Radcliffe, Paul McCartney —sí— o el retorno de la maravillosa actriz de reparto Margo Martindale.

La sátira también va, en esta ocasión, mucho más allá de los chascarrillos sobre famosos que se vieron en los dos o tres primeros capítulos de la serie. En un amargo episodio claramente inspirado en Bill Cosby —convertido aquí en un despreciable hipopótamollegamos a pasarlo realmente mal. Algo más ligeros, pero sin cortarse ni un pelo, son los escarceos de Todd con la cienciología los grupos de improvisación.

Todos estos pequeños cambios de tendencia para evitar el estancamiento haciendo algo diferente pueden provocar la sensación, sobre todo al principio, de que la segunda temporada no tiene un hilo conductor claro y que suele perder el norte con demasiada frecuencia. Por suerte, sólo es cuestión de acostumbrarse ya que  conforme avanzan los episodios, queda mucho más clara la historia que nos quieren contar.

Lo cierto es que mi única queja real para con esta temporada es la poca cuota de pantalla de Vincent Adultman, mi personaje favorito. Esperemos que lo recuperen de alguna manera de cara a la tercera temporada. 

Sea como sea. 



Si no os lleváis las manos a la cabeza al final de este episodio es que no tenéis alma

Y creo que, con dos años ya a sus espaldas, podemos confirmar que esta serie sigue la estela de Juego de Tronos haciendo que el penúltimo episodio sea el más jodido e impactante de cada temporada. Si estáis familiarizados con la ficción de HBO sabréis que, salvo excepciones, es en el noveno episodio donde las cosas se joden de verdad y todo estalla por los aires. Pues aquí ocurre exactamente lo mismo, pero con menos derroche de hemoglobina.

Si el «Downer Ending» (1x11) nos rompió a todos los que lo vimos el alma en mil pedazos, creedme si os digo que lo mejor es prepararse psicológicamente para la paliza emocional que representa «Escape from L.A.» (2x11). No se demuestra ni medio atisbo de piedad con el espectador. Es una caída libre, sin frenos y que traerá consecuencias irreversibles.

Más tranquilos, pero arrastrando aún el mal sabor de boca, podremos ver el último episodio en el que, una vez más, todo vuelve a quedar en el aire, aunque con una nota ligeramente más optimista. Y es que ya lo dijeron en The Dark Knight, la noche es mucho más oscura justo antes del amanecer. El problema es que no tenemos garantías de que BoJack sea capaz de mantenerse con vida hasta entonces.

De momento, tenemos ya confirmada una tercera temporada que, asumo, estará ahora mismo en plena producción y, aunque no tenga fecha de estreno, supongo que nos llegará este verano. Hasta entonces, sólo nos queda esperar y rezar por que mantengan el nivel.





HAZ SPAM:

0 comentarios :

Publicar un comentario