Agente Contrainteligente


Daniel Radcliffe no ha participado en esta película...



«Pobre Mark Strong».

Será seguramente el primer pensamiento que os vendrá a la cabeza después de ver la nueva salvajada que Sacha Baron Cohen nos tiene preparada.

Agente Contrainteligente —como siempre, una traducción particularmente gilipollas para el título original, The Brothers Grimsby— es la típica parodia del cine de espionaje y agentes secretos que hemos visto ya mil veces. La propuesta no difiere demasiado de otras cintas como Johnny English o la más reciente (y recomendable) Espías. Si acaso, aquí hay un poquito menos de James Bond y algo más de Jason Bourne, pero ni eso es suficiente para quitarnos la sensación de déjà vu.


No obstante, sí que cuenta con un as en la manga. Un pequeño elemento diferenciador que consigue que (algunos) pasemos por alto el agotamiento de la fórmula. Estoy hablando, cómo no, del sentido del humor de Sacha Baron Cohen. Su estilo impregna todo el relato y creedme si os digo que no pasa desapercibido en ningún momento. Para bien o para mal.





Como ya os estaréis imaginando, no se trata precisamente de un refinado, sutil e inteligente humor inglés. Quienes hayan visto otras películas de su cosecha ya sabrán que Agente Contrainteligente es una batería de salvajadas gratuitas y chistes escatológicos.

Pero dejad que os hable del humor escatológico en esta película.

A Sacha Baron Cohen se le podrán reprochar muchísimas cosas, pero si hay algo que se le dé especialmente bien es desarrollar su enorme capacidad de proponer una situación sucia y empeorarla hasta límites insospechados. De verdad. Nadie es capaz de llegar tan lejos como él. Escenas como las del veneno o el improvisado escondite ya pueden parecer jodidas sobre el papel, pero Cohen sabe darles una vuelta de tuerca en el momento más oportuno para convertirlas en algo todavía más desagradable. Cualquier otro guionista habría terminado la escena cinco minutos antes. No nuestro Sacha. Hay que reconocerle el mérito de no echarse atrás en ningún momento, de darlo absolutamente todo.

Al ser esto una comedia de acción, resulta de agradecer que se hayan tomado bastante en serio ese aspecto contratando a Louis Letierrer como director. Siendo un tipo bastante curtido en el cine más palomitero como Transporter 2 o El Increíble Hulk, nos regala un par de escenas considerablemente imaginativas y espectaculares que no desentonarían en absoluto en cualquiera de las películas que está parodiando.




Hablar del reparto y de las actuaciones en una película como ésta es una tontería como un templo, pero lo voy a intentar: Mark Strong hace del tipo duro que hemos visto en casi todas las cintas de su carrera y Sacha Baron Cohen nos ofrece aquí al que no es su personaje más flojo porque el dictador Haffaz Aladeen fue peor. Eso sí, aunque no peguen ni con cola, se las apañan para construir una extraña química en pantalla que termina funcionando.

El resto de caras conocidas que se dejan ver durante el metraje como Penélope Cruz, Isla Fisher, Rebel Wilson o Ian McShane sólo están ahí para hacer bulto y porque si no, no habría película. Pero nada más. Ni siquiera tienen una cuota de pantalla destacable. Algunos sirven para provocar ciertos chistes, otros sólo para que exista una trama sobre la que construirlos.

Con todo lo que he dicho hasta ahora puede parecer que Agente Contrainteligente no me ha gustado, que me ha parecido una mierda y que sólo tengo malas palabras para ella. Pero nada más lejos de la realidad. Con pocas películas he tenido el placer de reírme tanto en una sala de cine. Y no estoy hablando de una sonrisa tímida, sino de estallar violentamente en carcajadas. Por lo menos en un par de ocasiones. De mil chistes que hay en cada escena, sólo funciona uno. Pero ese que funciona, funciona fuerte.

Así que ya sabes, si tienes quince años, odias a Donald Trump y te encantan los chistes sobre cáncer, sida, semen, incesto, sodomía y zoofilia entre otras muchas lindezas, ésta es tu película. No es que tenga ningún tipo de valor cinematográfico, ni muchísimo menos, pero difícilmente encontrarás algo que se acerque a rozar siquiera su nivel de suciedad. Nadie gana a Sacha Baron Cohen en su propio campo.

Gente con buen gusto, abstenerse.



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